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Mostrando entradas de febrero, 2017

La cuestión del domicilio de las personas jurídicas en la tasación de costas de la ejecución.

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En el proceso de ejecución suele plantearse el debate sobre la inclusión de los honorarios y derechos del letrado y del procurador cuando en aplicación de lo dispuesto en el art.32.5 LEC, se alega que la ley permite valerse de dichos profesionales cuando el domicilio de la parte defendida está en lugar distinto al de aquel en que se tramita el juicio. Petición que obliga a dos pronunciamientos diferentes: la posibilidad de la aplicación del mandato al proceso de ejecución y, la precisión de lo que deba entenderse por un domicilio en lugar distinto al de aquel en que se tramita el juicio. 
Respecto a la primera cuestión la discutida excepción del art. 32.5 LEC sobre el domicilio de la parte defendida, será siempre objeto de pronunciamiento en una sentencia (vide «salvo que el Tribunal aprecie») y no cabrá, en la liquidación de las costas, una resolución sobre este particular. Esto es, la tasación es un mero cauce de liquidación de cantidades ilíquidas, en el que no podrían alterarse l…

Felipe II y la reforma de la Justicia: un análisis para no pisar charcos.

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Andaba dándole vueltas a la formación informática de dos horas en los salones de actos o, en las salas de bodas de los edificios judiciales, que solo sirve para echar un vistazo a los compañeros, sin barra de bar por medio o en medio y a que gracias a Dios, ni pilotos, ni capitanes de barcos gozan de dicha suerte académica, cuando entre cláusula y cláusula abusiva y monitorio de reclamación de gastos de propiedad horizontal, me ha venido a cuento lo mucho que hemos avanzado en esto de la reforma de la Justicia. 
Observen. No puede hablarse de la transferencia de la casa a pedazos a las Comunidades Autónomas, pese a que según las zonas tengamos seis, siete u ocho velocidades y alguna vaya de paseo de la mano de su enamorado; tampoco del éxito o del fracaso de las cientos de reformas legales que nuestro legislador, –al que no tenemos el gusto, porque no nos lo han presentado– publica y olvida; imposible aventurar una opinión sobre el funcionamiento de los Juzgados de Violencia sobre la …

Una regla de tres en la oficina judicial de la Comunidad Valenciana (I)

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No sé si lo saben, pero se lo cuento. En la Comunidad Valenciana se han empeñado en clavar la nueva oficina judicial en la Administración de la Administración de Justicia a golpe de publicaciones en el Diario Oficial de la Comunidad Autónoma y salga el sol o se ponga por donde tenga a bien, resulta que con un sistema informático que no va ni con carbón – quizá con carbón habría alguna posibilidad-; tirando cada Juzgado de los modelitos que entiende más oportuno, porque desde el famoso volcado informático del año 2010 todo el mundo se ha puesto de perfil en este asunto– y eso que casí no se han publicado leyes, decretos y órdenes en el BOE desde el año 2010- y siendo, creo, la única Comunidad Autónoma que no permite, porque no puede, las comunicaciones electrónicas con los profesionales, resulta que tirando de una regla de tres un Letrado de la Administración de Justicia se queda con tres Juzgados y el resto a mogollón, permítanme el vocablo, a ejecutar o, a pasearse, porque en Valenci…

Felicidades y gracias.

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Y muy orgulloso que anda uno después que S.M. el Rey D. Felipe VI haya recibido a la 41ª Promoción de Letrados de la Administración de Justicia y no ya solo porque fui su orientador hipotecario durante una semana (lo de profesor o tutor me queda muy lejos) y los conozca -o, mejor dicho, las conozca, porque son ellas legión y nosotros la minoría que arrancó con mi promoción, la del año 1993-, sino porque por primera vez salimos de ese anonimato y de paso de la ignorancia que siempre aproxima al precipicio. 
Así que sí, estoy sumamente orgulloso por ellos y porque creo, además, que se lo han ganado. Es cierto, todos hemos opositado y nos hemos dejado años, muchos o pocos, delante de libros, fotocopias y apuntes y quizá alguna noche, colgados de algún cigarrillo y de algunas copas nos hemos preguntado sí merecía la pena tanta hora, tanto disgusto y la madre que parió al censo enfitéutico. 
No voy a contestar a esa pregunta después de casi veinticuatro años haciendo la estadística a palotes…