10 enero 2012

Calidad de imagen y sonido en el acta del juicio.



14º.Problemas que suscitan las grabaciones de juicios con lagunas o que contienen importantes partes en blanco, tanto de imagen como de sonido.
Cuando el acta del juicio oral se haya documentado exclusivamente en una grabación audiovisual, los defectos graves en la grabación que impidan conocer al Tribunal de apelación el contenido de lo desarrollado en el juicio obligará, en su caso, a declarar la nulidad del juicio y su repetición, en los términos que establece la Sentencia del Tribunal Constitucional 4/2004, de 14 de enero. Para evitar estos graves efectos, debe exigirse que los Secretarios Judiciales comprueben durante el desarrollo del juicio que la grabación se está realizando correctamente y, antes de firmar el acta, que se ha recogido el juicio en su integridad, conservando después, debidamente custodiado, un ejemplar de la grabación, aparte del unido a las actuaciones.
Hay que exigir una mayor diligencia técnica en la grabación, realizando siempre un índice de selección que facilite la localización de las declaraciones de los testigos y los peritos, con el fin de facilitar la labor de los Tribunales de apelación.

La trascendencia del asunto me obligo a la búsqueda de la Sentencia Tribunal Constitucional 4/2004, de 14 de enero de 2004, que en su Antecedente I, número 2, letra b), dice más o menos lo que sigue: La Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla resolvió el recurso de apelación en Sentencia de 8 de mayo de 2002. En la misma consta que el 13 de junio de 2001 se produjo un incendio en el Juzgado de Instrucción núm. 2 de Sevilla, quemándose parcialmente los autos de la causa, siendo reconstruidos con posterioridad en los términos recogidos en el Auto de 3 de diciembre de 2001. Respecto del acta del juicio oral se señala que sus hojas han quedado destruidas en diagonal sin que sea posible leer por completo ninguna de las declaraciones prestadas en el mismo. Ante dicha circunstancia, la Audiencia Provincial consideró que se veía privada de la posibilidad de revisar las declaraciones de las partes y testigos, apreció que se había prescindido de una norma esencial de procedimiento (art. 972 LECr) de forma sobrevenida y fortuita por la destrucción del acta, por lo que anuló la Sentencia absolutoria ordenando la retroacción de actuaciones para celebrar un nuevo juicio oral y ante un Juez distinto del que dictó la primera Sentencia absolutoria para preservar la imparcialidad del juzgador. 

Sorprendente la relación entre la destrucción fortuita de un acta por el fuego el día 13 de junio de 2.001 con las grabaciones audiovisuales y ya que carezco de formación como bombero (todo se andará), me gustaría que alguien me explicara ¿cómo es posible comprobar que la grabación se está realizando correctamente? y ¿qué es la diligencia técnica en la grabación?. 

No se si será cierta la anécdota, pero hace mucho tiempo los controladores de tierra de Barajas tenían fichado a un Comandante de Iberia que iba con el “me se oye” en la boca. Cada vez que tenía problemas con la emisora lanzaba el grito de guerra a las ondas hercianas con el consiguiente cachondeo de quien tuviera puestas las orejas en la frecuencia adecuada. 

Pero una cosa es hacer el ridículo mientras aterrizas un avión y otra bien distinta hacer de técnico audiovisual avanzado con una licenciatura en derecho. Si me ponen una cámara -tenga o no delante una pantalla de ordenador por la que se cuela la imagen y se va y vuelve- hay que suponer que algún técnico se habrá preocupado que funcione correctamente y, si no lo hace, habrá que suponer también que el estado de la tecnología permite la detección del error y su corrección, sin necesidad que un baranda con patines y con la ubicuidad a cuestas (quien suscribe) tenga la obligación de comprobar aquella y estos. 

Y, en cuanto a la custodia, dejo el asunto para mejor ocasión.

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